Baguettes con poolish

Baguettes con poolish

El poolish es una especie de masa madre, más bien de arranque, que aporta a nuestra masa matices que no conseguiríamos con una fermentación directa. Al llevar este poolish más tiempo de reposo podemos conseguir un mejor sabor y alveolado de la miga de los panes. Si no podemos hacer pan con masa madre, esta es una muy buena opción para conseguir estas estupendas baguettes.

Fuente: Plotzblog

Ingredientes: (para 3 baguettes pequeñas de 200 g)

Para el poolish:

  • 60 g de harina de fuerza,
  • 60 g de agua,
  • 1 g de levadura seca de panadería o 3 g de la fresca.

Para la masa:

  • el poolish,
  • 300 g de agua,
  • 165 g de harina de fuerza,
  • 3 g de levadura seca de panadería o 9 de la fresca,
  • 7 g de sal.

Elaboración:

Hacemos el poolish mezclando el agua, la harina y la de levadura. Lo dejaremos reposar toda la noche (unas 12 horas).

Ponemos en un bol o en el de la amasadora el poolish, el agua y la harina de la masa, mezclamos bien, dejamos reposar unos 30 minutos (autólisis).

Pasado este rato añadimos la levadura y mezclamos de nuevo.

Incorporamos la sal y repetimos la operación.

Amasamos bien hasta que sea una masa elástica que no se pegue a las paredes del bol y tenga una textura muy suave.

Le damos forma de bola y la ponemos en un bol aceitado, tapándola con film aceitado y paños limpios. La dejamos reposar una hora.

Habrá aumentado su volumen. Sin sacarla del bol, la plegamos cogiendo de un lado y doblando encima de la masa y luego sobre esta doblez, cogemos del otro lado de la masa y doblamos encima.

Dejamos reposar unos 45 minutos y realizamos la misma maniobra, conocida como pliegue sencillo.

Dejamos que repose hasta que doble su volumen.

Una vez lo haya hecho, sacamos la masa a la superficie de trabajo ligeramente enharinada y la dividimos en 3 trozos iguales ayudándonos de la báscula.

Cada porción la enrollamos y la dejamos reposar 10 minutos tapadas con un trapo limpio.

Formamos las barras metiendo la masa hacia el centro desde ambos lados para crear tensión y que luego crezca en la dirección que nosotros queremos. Le damos forma con las manos y dejamos la unión de la masa en la parte de abajo de la barra.

Dejamos reposar 5 minutos.

Cogemos una barrita, la rodamos y estiramos partiendo del centro de la misma con las manos y deslizándolas poco a poco hacia el exterior hasta que tenga la longitud deseada.

Afinamos ambas puntas.

Las colocamos sobre un trapo enharinado formando pliegues entre ellas. Las tapamos con paños limpios y las dejamos levar hasta que doblen su tamaño.

Una vez hayan doblado su volumen, precalentamos el horno a 250º C con una olla con paños y agua dentro para generar vapor.

Espolvoreamos las barras con harina y les hacemos varios cortes oblicuos lo más centrados posibles.

Bajamos el horno a 200º C y horneamos unos 40 minutos.

A los 10 minutos sacamos la olla que genera vapor y seguimos horneando hasta que estén doraditas.

Dejamos enfriar sobre una rejilla.

La corteza queda muy crujiente.

Y la miga muy bonita además de deliciosa.



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