Panecillos al Ras el hanout

Panecillos al Ras el hanout

A los niños les encanta ayudar en la cocina, cuando hago pan algunas veces no quieren colaborar y otras me viene mal a mi. El otro día sin embargo, mi niña (8 años) quería hacer panecillos y tenían que llevar ras el hanout, ingrediente al que su hermano está «enganchado».

El ras el hanout es una mezcla de especias y hierbas marroquíes con muy buen aroma y bonito color dorado, cualidades éstas que transfiere a los panecillos, más o menos perceptible según la cantidad que pongamos, claro.

Así que con la alegría de las dos, la suya por hacer sus panes y la mía por poder enseñarle a manejar la masa, nos pusimos a ello.

Ingredientes: (para 18 panecillos de unos 50g cada uno)

  • 295 g de agua,
  • 400 g de harina de fuerza,
  • 100 g de harina integral de espelta,
  • 2 cucharadas de ras el hanout (o al gusto),
  • 10 g de sal,
  • una pizca de nuez moscada,
  • un puñado de copos de avena,
  • 40 g de aceite de oliva,
  • 4 g de levadura seca de panadería.

Elaboración:

Podemos poner los ingredientes en el bol de la amasadora y amasar hasta que la masa se despegue de las paredes del bol.

Esta está amasada a mano, para que pudiera colaborar más mi hija en el proceso y viera lo sencillo que es.

Primero mezclamos bien con una espátula o cuchara todos los ingredientes.

Una vez bien mezclados, dejamos reposar la masa unos 10 ó 15 minutos, al cabo de los cuales empezamos a amasar con una rasqueta unos 5 minutos.

Volvemos a dejar reposar la masa tapada.

Repetimos la operación un par de veces más hasta que la masa adquiere una textura más suave, elástica y no se pegue a las paredes del bol.

La dejamos reposar en el mismo bol tapada con un film aceitado y unos paños limpios y secos hasta que doble su volumen.

Cuando esté lista, amasamos un poco para desgasificar  y la dividimos en piezas de unos 50 gramos ayudándonos de la báscula.

Formamos los panecillos en este caso variados, la mitad redonditos boleando las piezas y alargados formando mini barras.

Las depositamos en una bandeja de horno forrada de papel de hornear.

Dejamos levar de nuevo en un lugar alejado de corrientes hasta que doblen su volumen.

Una vez lo hayan hecho precalentamos el horno a 220º C, hacemos un corte o greña con un cuchillo afilado o cuchilla, con cuidado de no cortarnos (aquí es donde peor lo pasé, pero era parte del proceso y una niña de esa edad lo puede hacer perfectamente bajo la supervisión de un adulto, aunque sufra, ja, ja).

Horneamos unos 15 minutos a 220º C.

Dejamos enfriar sobre una rejilla.

Salen con un bonito color y mejor sabor aún.



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